domingo, 1 de septiembre de 2013





Esferas-5

Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?
10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.
11 Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.
13 Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado.
14 He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.
15 Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.
16 Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod, al oriente de Edén.
17 Y conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc; y edificó una ciudad, y llamó el nombre de la ciudad del nombre de su hijo, Enoc
(Génesis, 4, Reina, Valera)

¿Con qué arquitectura previa se edifica la primera ciudad del primer fundador, un exiliado condenado al movimiento errático? Sólo cuando ya está construida (y vivida), cuando desde el acto fundacional fáctico se convierte en edificio, es posible deducir una esfera de autoinculpación. La ciudad de Enoc induce una arquitectura de la culpa, pero no estaba disponible una arquitectura culpable previa, una burbuja ideológica, que nos indicara el cómo construir la ciudad.

De asentamientos de culturas en avanzado estado de burbujeo podemos deducir esferas arquitectónicas pre-existentes, ideologías deseantes, inventarios de necesidades, programas simbólicos, etc. que son capaces de expeler burbujas metodológicas indicadoras de los cómo, pero en un estado primario, inicial sólo es previa la esfera del acercamiento, la necesidad de proximidad, o la culpa.

La primera ciudad, Enoc el primer asentamiento, no es el producto material de una arquitectura, como no sea la del amor o la del arrepentimiento.

De la existencia del primer asentamiento no se deduce la existencia de una arquitectura previa. El asentamiento se entrelaza conceptualmente con el lugar, con estar o habitar, con el pasado y con el futuro (aquí reposan los restos de mi padre, aquí nacerá mi hijo) con la casa, pero no con la arquitectura. La arquitectura, tal como se ha entendido hasta ahora, surge con el advertimiento, con la señal, con el monumento. Se encuentra en el menhir pero no en la cabaña, hay más arquitectura en el collar que en el buen fondo. El asentamiento no siente la necesidad de la comunicación, sólo cuando se necesita emitir un mensaje aparece la arquitectura. Esto ha sido válido hasta hoy.


Los mensajes son emitidos por las esferas, las últimas esferas necesitadas de mensajes han sido el negocio inmobiliario y la publicidad. Al estallar la burbuja inmobiliaria condenó a la inopia y al extrañamiento toda su mensajería. De la antigua arquitectura sólo va quedando lo concerniente a la propaganda: torres de cristal que representan al dinero, y eso es todo. Sin necesidad de monumentos y agotada la caza de los millones, la vieja arquitectura desaparece, se convierte en un patético espectro errante por los edificios vacíos abandonados por la avaricia: sus significados ya no sirven para ningún negocio.

¿Deben los arquitectos resignarse a las limitaciones que implica la propaganda y algún que otro mezquino negocio que vaya quedando?

¿Dónde se encuentra ahora la arquitectura?

1 comentario:

  1. Debo añadir que ha existido otra esfera tradicional necesitada de medio transmisor de mensajes, por tanto de arquitectura, esta ha sido la vanidad. La adictiva necesidad de permanencia de poderes fuertes o efímeros, la exigencia de audiencia, de popularidad,etc. El orgullo, el miedo y la vanidad del poder ha necesitado el gatget de la arquitectura. Así que las expectativas de trabajo para los arquitectos se limitan hoy a la propaganda, la dudosa existencia todavía de algún poder que no se haya des-ilustrado demasiado y algún que otro pequeño trapicheo, y eso me parece que es todo

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